Definamos la toma de decisiones. Es el proceso mediante el cual se realiza una elección entre diferentes opciones. En ocasiones lo hacemos mediante la lógica, pero hay muchas veces que tomamos decisiones emocionales, irracionales y confusas.
Me gusta considerarme una persona racional, pero no lo soy. La buena noticia es que todos somos irracionales en algún punto. Durante mucho tiempo, los investigadores y economistas creían que las elecciones de los seres humanos eran lógicas y bien pensadas. Sin embargo, descubrieron que el conocimiento y el razonamiento no son suficientes para sacar conclusiones acertadas: la emoción cumple un papel crucial en la toma de decisiones.
Los siguientes cinco puntos describen los errores mentales más comunes que nos impiden tomar buenas decisiones. Algunos de ellos son:
Procrastinación: tenemos la tendencia de postergar las tareas que debemos hacer. Priorizamos sentirnos a gusto hoy y disfrutar de un rato de ocio, que realizar trabajos
Si te pasa que desconoces cómo afrontar un tema, es porque aún no sabes nada de él. Sin embargo, existen herramientas para que sea más fácil hacer frente a lo desconocido, como los modelos mentales.
Los modelos mentales son patrones de pensamientos y sentimientos. Mediante ellos, los individuos intentan explicar por qué el mundo funciona como lo hace. Estos se crearon a partir de estudios, análisis y pruebas para ayudarnos a ver los problemas de manera más clara, con una inversión menor de tiempo. Nos ayudan a dar sentido al mundo.
Si querés obtener más información sobre esto, te recomiendo leer el método Feynman de aprendizaje. Utiliza los modelos mentales para ayudarnos a incorporar un conocimiento nuevo, por muy complicado de entender que sea. También podés googlear ejemplos de modelos mentales, o examinar los dos más importantes que te dejo a continuación:
El margen de seguridad es un concepto utilizado en el mundo de las inversiones que indica la diferencia entre el valor intrínseco de un título y su cotización actual.
En lenguaje más cotidiano, podemos definirlo como la distancia que hay entre lo que creemos que vale algo y su valor real. Calcularlo no es sencillo porque requiere de un análisis minucioso de todo lo que acontece en torno a la ese bien, activo o situación. Lo que si podemos afirmar es que cuanto mayor sea este margen, más resguardados de la perdida vamos a estar.
En lo cotidiano puede significar: salir con tiempo por si suceden imprevistos, hacer un análisis de costo-beneficio para anticiparnos a los distintos escenarios, etc.
La idea es visualizar la situación desde todas las perspectivas posibles. Es pensar lo contrario a “lo lógico” o a su solución. No dar por hecho que hay una única forma de resolverlo. Por ejemplo: si tu marca vende zapatos, pensá en gente descalza, en zapatos calzando gente, zapatos que son pies en lugar de zapatos…
De este modo vas a ampliar tu perspectiva, nutrir tu creatividad en la resolución de conflictos y considerar soluciones que no se te habrían ocurrido.
Espero haber aportado a que estés atento sobre los errores mentales más comunes, para aplicar el modelo más acorde a la decisión que debés tomar o al momento que estás afrontando.
“Cuando encuentras los modelos mentales que funcionan para ti, ponlos en práctica. Esto se convertirá en un hábito y en un tiempo ya no tendrás que pensar en encontrar soluciones porque las soluciones vendrán a ti”, afirman los expertos.
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